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Revista "Madre Tierra"
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domingo, 10 de febrero de 2013


OPINANDO SOBRE EL FESTIVAL DE COSQUIN
Por Roberto "Coya" Chavero

Pasaron los años desde que mi Tata aceptó el homenaje de poner su nombre al escenario del Festival de Cosquín. Puso una única condición: la de no usar el escenario para adular a ningún dictador. Eran tiempos duros y lo que pidió tenía que ver con las circunstancias por las que atravesaba el país, no tan lejanas de otras épocas que había conocido y sufrido de más joven.
Pero no sé si solo se refería a los dictadores de uniforme. También podemos sumarle  otras formas que ha sumado la dictadura: la del dinero, la exigencia de éxito.
Contaré que, a pesar de haberse convertido en un artista del mundo jamás permitió que esta circunstancia hiciera mella en su conducta personal y artística.
Crecí escuchando discos de sus compañeros de desvelo: aquellos que en los años 40 trajeron de sus provincias el canto de su pago. A ellos se sumaron algunos porteños también. Así el canto nativo fue creciendo en consideración porque, además, la gran ciudad se había poblado de provincianos.
Estos intérpretes no solo compartían los pequeños escenarios que se les ofrecía en peñas y confiterías; compartían tenidas entre ellos. Eran serios en su labor porque sabían lo que estaban haciendo. Tenían una herencia folklórica que no podían desmentir aunque quisieran, pues les venía en la sangre desde la panza de su madre, de sus abuelas, de su tierra.
El orgullo era representar bien al pago y cuando uno dice pago habla de siglos y de gentes, de territorio, de historia, de leyendas y de costumbres afirmadas en ese transcurrir de los tiempos en un determinado paisaje.
Crecí con ellos. Escuchando zambas, gatos, chacareras, escondidos, cielitos y vidalas. Mis padres no me obligaban a escuchar determinado tipo de música. Pedía permiso y el gramófono era mío junto a los discos de “piedra”.
Claro que todo esto se afirmaba con mis estadías en Cerro Colorado, ensillando mi petizo, acompañando a don Roque a buscar las vacas, compartir un pedazo de pan con picadillo y unos tragos de agua en las serranías, llevarlas al bañadero, traerlas de vuelta, hacer los mandados al almacén y conocer un mundo de criollos, que no se llamaban a sí mismos gauchos, comentando sus “afanes” y alguna que otra anécdota o noticia de importancia para ellos.
Casi no había radios. La televisión no existía. El diario del pueblo era la reunión en el boliche como se le llamaba al almacén. Qué podía sorprenderme de aquellos hombres y sus comentarios? Nada y todo. Pues era estar viviendo historias que otros niños solo llegaban a conocer si se ponían a leer alguna novela.  
Como podía resultarme  ajena la música que escuchaba en casa si toda la música, la buena música se entrelaza profundamente con la sensibilidad de cualquier persona en cualquier lugar del mundo en la medida que conserve autenticidad y amor por lo bello.
Recuerdo algo de León Felipe en relación con la poesía que decía así:
Quítale los caireles de la rima, las palabras también y si algo queda eso es poesía.
De modo que Bach, Vivaldi, Bizet también tenían que ver con un universo de algarrobos y talas, con caminos de arena y piedra y con esa gente callada, de hablar lento y casi murmurando.
Aquellos cantores, algunos de los cuales fueron homenajeados por mi padre, no esperaban otra cosa más que respeto, reconocimiento de su arte por parte del público. A veces alguna discográfica ponía su interés en ellos y lograban grabar algunas obras.
¿Porqué cuento todo esto? Porque estos músicos, tenían un profundo respeto por la canción nativa. Esa canción eran ellos: su historia, su paisaje, su dignidad, su pena y su alegría, sus padres y sus abuelos, sus árboles o su desierto. 
Cuidando el buen decir en los textos, cuidando que sus intervenciones de adentro-se va la primera- a la vuelta- fueran en el tono en que se estaba cantando para no romper la armonía establecida por la canción y por la interpretación. Ellos me enseñaron no a ser artista, si a cantar, a entender el nexo profundo entre ritmo y región, entre entonación y letra.
Ellos me hicieron comprender que para cantar un canto nativo hay que saber, no de compases, de tempos, de armonías; hay que saber de paisajes, de acentos comarcanos, de fábulas regionales; no ser un experto; sí, por músico, tener la oreja preparada para reconocer el origen de determinada persona o canción. No necesariamente convertirse en un experto o un erudito pero sí en un conocedor, como un baqueano que no es geólogo, ni ingeniero hidráulico, ni ingeniero agrónomo, pero que sin saber el porqué de ciertas cosas, sabe como son y donde el hombre puede hacerse su lugar o al menos un lugar que le sea apto para permanecer un rato o toda la vida.
Aquellos cantores no perseguían ningún objetivo especial: eran. No los empujaba el afán de fama, de dinero o de romper records.
Sabían que la dignidad de su canto los sostenía en la vida y sostenía a los suyos: los que fueron y los que vendrían.
Algo cambió y su resultado es lo que vemos hoy. Exitosos, grandes vendedores de discos, multitudinarios eventos donde reciben aclamaciones  que nunca sabrán hasta donde  ese crédito sea genuino y suyo.
Para obtenerlo cualquier recurso parece legítimo: desde el discurso demagógico hasta la vestimenta más osada o descuidada. Lo que no debe estar ausente es lo estruendoso. Canciones escritas con un nivel apenas primario porque, además, son incapaces de reconocer sus limitaciones a la hora de escribir, melodías amorfas, repetitivas hasta el hartazgo que solo buscan un final “allá arriba” para procurarse la seguridad del aplauso final estrepitoso.
Casi todos vienen con la misma formulita bajo el brazo y la aplican a rajatablas a ver si algún productor o discográfica se interesa en ellos.
El resultado: nuestros pueblos, nuestras regiones se van quedando mudos porque no hay quien cante por ellos, no hay quien diga su vida con belleza, con buen decir o escribir, con una melodía atinada, que se corresponda con el texto y con la intención.
A veces me parece que el público aplaude u ovaciona por aburrimiento. Lo triste es que gran parte se hace con dineros públicos aplicados a objetivos sin ninguna intención de mejorar nuestras limitadas aptitudes culturales o artísticas.
La Nación se empobrece de la peor de las pobrezas: el desconocimiento de sí misma.
Por suerte hay muchos cantores, autores (que no es lo mismo que poeta pero que es un noble oficio cuando se lo ejerce bien), que siguen su camino sabiendo bien cual es la verdad y cuales son las mentiras. Les cuesta mucho la marginación, el “silencio de radio” al que se los somete, y en esto no hay diferencias entre las emisoras oficiales y privadas (son sordas  por igual), van por una pequeña senda de tierra que va al costado de las grandes autopistas de la difusión, no buscan padrinos políticos porque a la corta o la larga estos imponen sus condiciones.
A ellos, “chapeau” diría mi madre, me quito el sombrero, diría mi padre. Qué responsabilidad han asumido! Ser depositarios, casi involuntarios, de una estirpe, de una etnia diría un amigo, que anhelo puedan conservar para las generaciones futuras: la estirpe criolla y su canto nativo.

martes, 5 de enero de 2010

Segunda Noche del PreCosquín 2010











Las nubes intentaron empañar la fiesta de la segunda noche del PreCosquín, pero la fuerza de los participantes y el público pudieron más, y el Certamen se desarrolló cumpliendo las expectativas de todas las personas que se acercaron a la Próspero Molina para disfrutar de los mejores artistas del nuestro país.

A las 21.30 horas, los locutores oficiales dieron la bienvenida a los participantes para dar comienzo a la segunda ronda de las sedes que inauguraron la 39° Edición del PreCosquín, Pergamino (Buenos Aires), La Rioja, Tanti, Villa Constitución (Santa Fe), Miramar, La Banda (Santiago del Estero), Sunchales (Santa Fe), Ingeniero Luiggi (La Pampa), Capital Federal y Casilda (Santa Fe).

La apertura estuvo a cargo de la Escuela Municipal de Folklore que cumple 25 años recorriendo el maravilloso camino de la danza, cuenta con 200 alumnos entre jóvenes y adultos y en esta oportunidad interpretaron "Gato Cuyano" y "Jardín Florido", bajo la dirección del profesor Rodolfo Uez.

Durante la noche se destacaron las parejas de baile que interpretaron danzas tradicionales, los ballets con su despliegue de escenografía, vestuario y color, los bailarines de malambo y los músicos que una vez más dejaron el corazón en el Atahualpa Yupanqui.

Estamos transitando el camino hacia los 50 años del Festival Nacional de Folklore y nuestras expectativas crecen día a día esperando saber quienes serán los Ganadores del PreCosquín 2010.

El jurado conformado por Hugo de la Vega, Mario Díaz y Omar Moreno Palacios en música, y Teresita Barreto, Miriam Laham y Sergio Pérez en danza, cumplieron la difícil tarea de seleccionar los ganadores de la segunda noche:

Conjunto de Malambo:
Los Caudillos (La Rioja)
El Abuelo Mario (Pergamino)

Pareja de Baile:
Sánchez–Rodríguez (Capital Federal)
Torres–Lavarras (Villa Constitución)

Solista Vocal Masculino:
Raúl Minué (La Rioja)

Conjunto Instrumental:
Contrapunto (La Banda – Santiago Del Estero)
De Atropellada (Capital Federal)

Dúo Vocal:
Hamala (Sunchales)

Canción Inédita:
La Transerrana (Tanti)

Este año serán nueve noches de PreCosquín, vamos rumbo a la tercera luna para dar la bienvenida a nuevas sedes de nuestro país.

Comenzó a palpitarse el PreCosquín 2010











Como antesala de nuestro querido y prestigioso Festival de Folklore, que este año conmemora su 50 aniversario, se está desarrollando el Certamen PreCosquín 2010. En esta oportunidad, les ofrecemos una breve reseña de las dos primeras noches de este evento, que colmó las expectativas y el encanto del público.


La noche de retorno
Primera Noche del PreCosquín 2010
Acabó la cuenta regresiva, llegó el momento tan esperado por quienes amamos el Certamen Para Nuevos Valores más importante de Argentina, es hora de dar la bienvenida al PreCosquín.

Tan solo 2 días pasaron de este 2010, año de grandes festejos para los argentinos, los 50 Años del Festival Nacional de Folklore y los 200 años de la Patria, y nuestro querido PreCosquín que cumple su edición N° 39.

La luna coscoína brilló en todo su esplendor, el show de fuegos artificiales iluminó el cielo de Cosquín, y las voces de los locutores Carlos Grandi, Pablo Bauhoffer, y Melisa Angeletti dieron el puntapié inicial para dar paso al Estudio de Danzas Cosquín, que bajo la dirección del Profesor Diego Olmos, rindieron un sentido homenaje a la cantora mas grande que tuvo nuestro país: Mercedes Sosa.

"La voz mayor de América apagó su canto pero seguirá palpitando en lo más profundo del alma...Cantora por Siempre". El publico de pie y emocionado, conjuntamente con los bailarines rindieron este sentido homenaje a "La Negra".

Pero la noche nos guardaba muchas ilusiones, los artistas llegan al Atahualpa Yupanqui con sus más grandes ilusiones, el camino no fue fácil, hoy las sedes de Pergamino (Buenos Aires), La Rioja, Tanti, Villa Constitución (Santa Fe), Miramar, La Banda (Santiago del Estero), Sunchales (Santa Fe), Ingeniero Luiggi (La Pampa), Capital Federal y Casilda (Santa Fe), participaron de la primer jornada, la encargada de romper el hielo después de un año fue la Solista Vocal Femenina Veronia Bertolatto de Casilda quien, con todos los aplausos del publico, dejó lo mejor de sí en el escenario.

El veredicto este año está a cargo de los Jurados: Hugo de la Vega, Mario Díaz y Omar Moreno Palacios en música, y Teresita Barreto, Miriam Laham y Sergio Pérez en danza, ellos tendrán en sus manos la difícil decisión de consagrar a los ganadores.
El excelente clima que acompañó la noche, la destacable puesta en escena de escenografía, sonido, iluminación y el quipo técnico de trabajo, hicieron que la primera noche de PreCosquín sea realmente soñada.

Se consagraron finalistas en la primera noche:
Malambo Individual:
Javier Gutierrez (Capital Federal)
Hernan Zarate (Pergamino)

Solista Vocal Femenino:
Marisa Santos (Capital Federal)
Patricia Ratti (Sunchales)

Solista Instrumental:
Federico Pecchia (Capital Federal)

Conjunto Vocal:
Santa Fe sur (Casilda)
Esa Fulanita (Pergamino)

Restan ocho noches de Fiesta para los participantes y el público de PreCosquín, estamos atentos esperando saber quiénes serán los que tengan el honor de formar parte de la Programación de los 50 años del Festival y a partir de ahí, lanzar su carrera artística.